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3er foro internacional por los caminos de nuestra América.

El Genaral Rafael Uribe Uribe, visto por amigos y enemigos.Manuel Muñoz Uribe‏

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Rafael Uribe Uribe nació el 12 de abril de 1859 en Valparaíso, Antioquia, de una familia de agricultores. Desde muy temprana edad se radicó en el Valle del Cauca.

Según sus biógrafos, a los 15 años fue nombrado secretario del Colegio Académico de Buga, donde estudiaba, por sus hábitos de orden y disciplina. Al finalizar el año de 1875 en el acto solemne de clausura, ante la admiración de sus condiscípulos, “pronunció su primer discurso, y desde entonces sus oídos fueron despertados al aplauso vehemente, para el cual no habían de cerrarse jamás”.

 

A los 17 años participó en la Batalla de los Chanchos, en la guerra civil de 1876 que estuvo al mando del General Julián Trujillo.

En Bogotá inicia estudios de literatura en la Universidad Nacional, luego pasa a la Universidad del Rosario donde se gradúa de abogado. De regreso a Medellín, se desempeña como profesor de Ciencia Constitucional, Economía y Calistenia en la Universidad de Antioquia. Como profesor se destacó por su alto nivel intelectual y su solvencia en todas las materias.

En uno de sus discursos durante la ceremonia general de graduación, a la que asistió en remplazo del rector de la universidad, podemos ver reflejados sus criterios:

“No establezcáis jamás distinciones entre la vida privada y la pública porque ellas están ligadas íntimamente y porque las reglas de moral que rigen la conducta de una, no son diferentes de las que deben gobernar la otra. La responsabilidad individual permanece por todos los actos, es la fuerza y la vida de la república. Cada hombre debe llevar escrito en la frente lo que es y lo que ha hecho, para que sea sabido en todos los momentos.

“No se requiere que estudies demasiado, sino que obréis continuamente: un hombre que estudia mucho me ha producido siempre el efecto de otro que come mucho: el espíritu, como el cuerpo, tiene sus indigestiones, y ambos se nutren con la sustancia, no con la cantidad de las cosas. Prefiero a los principios inaplicados, las acciones; a las vaguedades del pensamiento, las realidades de la práctica.

“No hagáis jamás nada que os avergüence ante vuestra conciencia y ante los hombres, para que tengáis siempre el derecho de tirar la primera piedra a la frente del perverso, y éste no tenga sino el lodo de sus calumnias que arrojarosen contestación.

“Recordad que no hay nada que valga tanto como el trabajo y la iniciativa del hombre… Las olas y los huracanes de la existencia se vencen con la tenacidad y la energía: quien no ha luchado, no ha vivido; porque la vida no es la sucesión de los días, sino la de los acontecimientos.

“El hombre débil o cobarde que no pone pecho fuerte a la fortuna adversa, verá llegar la vejez cana sin guardar más en su cabeza sino una masa confusa de recuerdos vagos, porque sólo las hazañas y los altibajos brillantes o desgraciados de la pelea se gravan indeleblemente en la memoria.”

 

Uribe Uribe, impulsor de la universidad pública

No solamente estuvo vinculado a la Universidad de Antioquia como profesor. También impulsó la Universidad Nacional. En 1911, tres años antes de su muerte, y siendo senador de la república, Uribe Uribe, presentó la reforma del estatuto orgánico de la Universidad Nacional. Dentro de la explicación del proyecto se agregó uno adicional. Consistía en dotar a la Universidad de un patrimonio propio independiente para lo cual se le asignaban 300 leguas cuadradas de tierra de las baldías de la nación. Decía en la explicación del proyecto de ley que el objetivo era asegurar la autonomía y no depender del querer ni del capricho de ningún presidente de la república ni de ningún político.

Abogaba por la autonomía universitaria, en el sentido de que los rectores así como el consejo directivo, fueran nombrados por la comunidad universitaria, asegurando la participación de profesores y alumnos en todos los organismos de dirección y gobierno.

Además de la independencia económica y de la autonomía, abogó por que la universidad dejara de ser un lugar de memorización para convertirse en una entidad dedicada a la investigación.

En la actualidad, la investigación se da, siempre y cuando las agencias extranjeras o la empresa privada adjudiquen las partidas y la universidad se comprometa con los términos del proyecto. Por otro lado, los profesores son de cátedra, no logran la estabilidad necesaria para atender una investigación y para dedicar su vida al proceso educativo.

 

Uribe Uribe, polemista

A Uribe Uribe, un hombre recursivo, culto e inteligente, le correspondió la época de la regeneración conservadora de Núñez y de Caro. Fue el momento a partir del cual aparece el partido republicano que llevó a Carlos E. Restrepo a la presidencia entre 1914 y 1918. Restrepo fue el suegro del maestro Fernando González.

En esta época todos los parlamentarios eran nuñistas y seguidores de Caro, era el Partido Conservador en pleno y dicho partido, tanto en la política como en las guerras, se consideraba el enviado de Dios y el iluminado de la Virgen y Jesucristo. Sus contradictores eran de la talla de Marco Fidel Suárez y Guillermo Valencia. En ese ambiente hostil, inclusive a su seguridad personal, se destacó y defendió solitario sus puntos de vista Rafael Uribe Uribe.

Consideraba que la constitución de 1886 nunca tuvo vigencia, a pesar de darle mucha fuerza al presidente, ser autoritaria y desconocer la existencia de los derechos civiles y políticos del Partido Liberal. Afirmó que ella fue reemplazada por las facultades omnímodas que fueron concedidas a través de la ley 61 de 1888, que prácticamente derogó toda la constitución. Por ese estatuto, las competencias legislativa, ejecutiva y judicial se acumularon en cabeza del presidente Núñez.

 

Contra el espionaje

Durante uno de sus discursos contra las facultades omnímodas los voceros del gobierno afirmaron en el parlamento que las facultades reunidas en cabeza del presidente solamente tendrían vigencia mientras se creaba un estatuto de alta policía que reemplazara la Ley 61 de 1888. Esa, desde entonces, siempre ha sido la promesa del ejecutivo: crear un estatuto de “seguridad”, de “defensa de la democracia”, de “alta policía”, de “seguridad democrática”, o ahora de “convivencia ciudadana”, estatutos de excepción a la legislación de los derechos ciudadanos. Esos estatutos constituyen el reemplazo de la constitución, y siempre los ha puesto de moda el ejecutivo con diferentes nombres, todos eufemísticos, como es notorio.

Durante los debates contra el autoritarismo presidencial, tronó Uribe Uribe, tal vez rememorando sus cátedras de derecho constitucional en la Universidad de Antioquia:

“Bien es que no sé, que nadie sabe, qué cosa puede ser esa alta policía diferente de la policía ordinaria de seguridad; y no sabiéndolo tampoco el gobierno, ha venido a parar en la organización de la más baja policía conocida, el espionaje, la institución más bellaca y ruin que pueda deshonrar a un pueblo en decadencia”.

 

Rebeldía indómita contra los opresores y contra la hipocresía religiosa

En otro de los siete discursos en contra de esas facultades, es decir, las conferidas a Núñez para poder sustituir la constitución de 1886, el general Uribe Uribe dijo a sus contradictores, todos seguidores de la regeneración, quienes se creían poseedores de la verdad revelada, y utilizaban la religión para cubrir sus infamias:

“¿Quiénes sois vosotros, regeneradores, para creer, para imaginar siquiera que hayáis sellado el vaso que encierra vivo el genio de Colombia, con la fuerza irresistible que lo impulsa hacia la libertad? Bien sé que para ello pretendéis tener en vuestra mano aquel sello de Salomón, que poseía por sí mismo inmenso poder, porque llevaba escrito el nombre inefable de Jehová; bien sé que con blasfemia inaudita os atrevéis a llamaros protegidos de la Providencia. Pues nos ha dicho la Escritura, ¿dónde está el espíritu del Señor, ahí está la libertad? ¡Y los que esa libertad han suprimido, podrían estar animados por el soplo del Altísimo!

¡Sabed que no hay mano suficientemente fuerte para comprimir, no por tres siglos pero ni por tres años más la elasticidad terrible de un pueblo que conoció la libertad y que tiene voluntad y empeño de recuperarla. Ponedle encima todas las rocas de los Andes, el bronce todo de vuestros cañones, el plomo todo de vuestros proyectiles; pesad sobre él vosotros mismos, cerrad todas las salidas, mirad luego bien alrededor: siempre quedará una rendija, un intersticio que no visteis; por ahí se verificará el estallido que dispersarán hacia lo lejos los elementos de opresión y que flameará hacia el cielo la luz de su incendio soberano!”

Es posible notar en sus palabras cómo maneja el conocimiento religioso y el conocimiento de la Biblia y de la historia de la religión, y al mismo tiempo, cómo luego desafía a sus contrarios con su mismo conocimiento. Aquellos que se creían los libertadores, los portadores del estandarte de la religión, en verdad no lo eran.

 

Contra el estigma y la recriminación

El general luchó en contra de las facultades omnímodas. Venía de las guerras en donde se peleaba contra esa misma tiranía, pero a partir de un momento clave de su vida decidió que su mejor arma estaba en la lógica y la palabra. Tenía claro, como Martí, que “…una idea justa, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”:

“Yo he podido renunciar, como en efecto he renunciado, de una vez por todas y para siempre, a ser un revolucionario con las armas, pero no he renunciado a ser un revolucionario y un agitador en el campo de las ideas. Cada mañana toco tropa a las que he venido profesando y, pasada la revista revaluadora, doy de baja sin pena a las que hallo inútiles para el servicio y las repongo con otras jóvenes y robustas”.

No obstante su cambio sincero de postura por la paz y su dedicación a la política, esto es, a la educación a gran escala, siempre fue recriminado y estigmatizado por su participación en varias de las guerras civiles que tuvieron ocurrencia en la segunda mitad del siglo 19 y los tres primeros años del siglo 20. En la Cámara de Representantes se batió solo contra todos sus demás integrantes, partidarios de la Regeneración. Sufrió el estigma y la intolerancia, a tal punto que llegó a ser agredido físicamente al terminar las sesiones de la Cámara. En tal ocasión, pronunció la Oración por la tolerancia que, según se dice, sirvió de inspiración a Héctor Abad Gómez para escribir su Manual.

Al defenderse, el indómito parlamentario combatió la recriminación y el estigma, tan utilizada en la época de la “Seguriad democrática” para señalarle la presa a los victimarios. Dijo a quienes lo estigmatizaban por su pasado guerrero:

“¿Y sabéis por qué es eminentemente vulgar el empleo de la recriminación como arma exclusiva en los debates parlamentarios y de prensa? Porque ese género de argumentación es excesivamente fácil; porque está al alcance de todos; porque es el de uso favorito de los políticos de parroquia; porque no requiere talento, ilustración ni estudio; porque es aquel con que se halaga el gusto no educado de las muchedumbres, circunstancia que debe hacer poner en guardia a todo hombre de mediana elevación intelectual; y porque el uso de la recriminación apenas requiere de un poco de memoria para recordar las faltas de nuestros enemigos, mucha pasión para exagerarlas, y el empleo para expresarlas, del más común y trivial de los recursos de retórica: la enumeración... Presentar, como justificación de lo malo existente, lo peor de lo pasado, sería ─valiéndome del símil─ admitir como valedero el razonamiento del sastre que quisiera obligarnos a recibir una levita estrecha, de faldas desiguales, mangas cortas y género raído, so pretexto de que la que habíamos dejado era de peores materiales y factura”….

Su labor en la Cámara inspiró a Julio Flórez para escribirle en 1896:

No luches más… Es vana tu porfía:
¿No oyes cómo se pierde sin un eco,
cual de una tumba en el oscuro hueco,
tu voz en esa Cámara sombría?

¡Hablar allí de oprobio y tiranía!
Tanto espíritu exótico y enteco
no podría comprenderte; el labio seco
cierra ante los parásitos del día…

 

El Uribe Uribe, guerrero

Según la versión escrita de Luis de Greiff, la intervención de Uribe en la Guerra de los Mil Días se desarrolla básicamente en Santander. Esta guerra la dirige un viejo general, Gabriel Vargas Santos. En su persona confluían el general Benjamín Herrera y el general Rafael Uribe, de quienes era imposible esperar que el uno obedeciera al otro, jóvenes y fogosos que se repelían mutuamente..

La batalla de Palonegro fue una carnicería donde pierde el Partido Liberal.

En cambio, Peralonso y Terán son la muestra del heroísmo y de la imaginación de Rafael Uribe Uribe. En Peralonso, casi para cruzar el río, el ejército liberal estaba completamente rodeado, Iba a ser derrotado, pero Uribe Uribe decidió cruzar el puente a pesar de la opinión de todos de que esa sería una muerte segura. “Si nadie lo cruza, lo cruzaré yo”, dijo.

Continúa este biógrafo con las palabras pronunciadas para animar el heroísmo de sus hombres. El general se dirige a las tropas en estos términos:

“Lo que vamos a hacer es lo siguiente. Los que alcancemos a pasar al otro lado mataremos a los que estén detrás de los machones y en llegando a la tapia del frente meteremos nuestros revólveres por entre las agujadas y troneras y dispararemos. Despejado así el puente del principal peligro, todo el mundo se lanza allá y se distribuye para arriba y para abajo, metiendo sus fusiles por donde mismo los tienen los enemigos. Tomada de esta forma la trinchera, el triunfo es nuestro.”

Estas previsiones se cumplieron matemáticamente. El general Uribe saltó a pie el barranco que forma el callejón que conduce al puente, con el capitán Zuleta, y a todo escape comenzó a cruzar. Por la mitad irían, cuando detrás de los machones y paredes recibieron una descarga de la cual correspondieron dos balazos al general Uribe, uno que le cruzó el bolsillo del saco sobre el corazón y otro que lo hirió levemente en el costado izquierdo. Sus demás compañeros salieron ilesos.

Lo inesperado del asalto produjo tan inmensa sorpresa que no hubo tiempo para una segunda descarga. Los revólveres funcionaron, apagaron los fuegos en la parte fronteriza del puente y entonces el ejército comenzó a pasar en torrente. Una carga furiosa se siguió, empleando para ella los mismos pertrechos del enemigo. En el acto comenzaron a caer en nuestro poder los prisioneros. De la loma transversal atrincherada se hacía mientras tanto un fuego mortífero contra nuestros soldados.

Fue un acto temerario pero si nadie más cruzaba, tenía que hacerlo el comandante, y el comandante lo hizo. Esa fue una de las batallas que le dieron el triunfo al Partido Liberal de la época.

De este momento en adelante el heroísmo es suplantado por la imaginación. Uribe Uribe se dirigió con sus amigos hacia Gramalote y Terán. En Terán vio que ahí estaban los enemigos. ¿Qué hacer?... Es posible que de Peralonsose vinieran para los municipios vecinos. Allí, en Terán, dijo: “Señores: nos quitamos nuestras insignias del Partido Liberal y nos ponemos la del Partido Conservador. Vamos a dejar de ser enemigos y a gritarle vivas al gobierno”.

Con esta estratagema se tomó a Terán. Escribe Luis de Greiff:

“Al divisar el ejército gobiernista, el general dispuso que se quitaran las divisas liberales y las remplazaran por la cintica azul, tradicional emblema del conservatismo. Al acercarse, se pronunciaron todos en vivas al gobierno y al general Casabianca. Rápidamente se encaminaron al campamento del general Domínguez sin que sus numerosos vigilantes los reconocieran y sin averiguar quién era el jefe que tan intempestivamente se presentaba.

“Uribe Uribe, impávido y arrogante, penetra a la pieza en donde está Domínguez y le dice: Deme un abrazo mi general, soy Rafael Uribe Uribe, está usted preso, ríndase y entrégueme su espada. Y señalando a los oficiales y soldados que lo veían estupefactos, agregó: Mande rendir a todos estos señores.

“El estupor del general Domínguez fue enorme y sin oponer la menor resistencia fue entregando humildemente su espada. Cuando el doctor de la Roche, comisionado por el general Uribe Uribe para intimar rendición al Batallón Medellín, se presentó a cumplir su misión, vio que se aprestaban a dispararle, entonces dijo con ejemplar serenidad: ‘Hagan fuego pero sepan que ninguno se escapa, están rodeados por todas partes y morirán de inmediato’.”

Primero en Peralonso, ésta fue una acción de verdadero heroísmo que salvó al ejército, y segundo, en Terán, una estratagema excelente que no produjo una sola gota de sangre.

 

Uribe Uribe y la cultura del café

Rafael Uribe Uribe fue cultor del café. Cuando se tuvo que ir de Antioquia y del Valle llegó a Cundinamarca. El secretario del Partido Liberal le pidió que por favor le administrara unas haciendas cafeteras en Viotá.

Además de ejercer su cargo como administrador, Uribe Uribe recorría los cafetales para estar enterado de cada actividad y conocer a sus trabajadores. De Viotá pasó a Fredonia. Conoció a Efe Gómez y fundó la hacienda Gualanday.

Cuenta Ivón Suárez Pinzón que Uribe Uribe era un administrador que no ahorraba esfuerzos. Cuando se enfermaba un trabajador, él se levantaba a la madrugada y le ayudaba a terminar la tonga (tarea por hacer). Cuando visitó el sur de América, escribió un texto sobre el café. Se preocupaba por ser difusor de las bondades del café en una época en que muy pocas personas tomaban tinto y por el contrario eran populares la chicha y el alcohol.

Escribió una verdadera página antológica sobre las propiedades del café. Dijo:

“El café da bríos y lucidez, calma la sed mejor que el agua, la cerveza y los frescos. Reanima la acción muscular, suelta la lengua, le da un latigazo a los nervios, apresura la circulación de la sangre y produce en suma una sensación agradabilísima.

“Está probado que el café es un poderoso antipalúdico. Durante la última guerra me preocupé siempre de darles café a las tropas que mandaba y observé que estuvieron menos sujetas a las fiebres que las de otros jefes que descuidaban esa precaución.

“Cuando preveía largas marchas, sobre todo si eran nocturnas, la distribución de café ya tostado y molido, era más fuerte y noté que resistían mejor la fatiga y el insomnio.

“El consumo de café negro debería establecerse como obligatorio en todas las dependencias del gobierno. En Brasil y Argentina el servicio de café para los empleados en los ministerios, en las cámaras legislativas, cortes y juzgados y demás jerarquías de la administración es constante y por cuenta del erario. Quizás por eso tienen mejor gobierno. Los funcionarios duermen menos en sus escritorios sobre la almohada de los expedientes.”

Cuentan las anécdotas que Uribe Uribe guardaba en sus alforjas un frasco con café y con frecuencia se escapaba para tomarse unos tragos como estímulo.

 

Después de Neerlandia

Cuando se firma la paz de Neerlandia se le vino encima todo un sector del Partido Radical del liberalismo y todo el Partido Republicano de Carlos E. Restrepo. Para responder políticamente funda el Bloque o Partido bloquista. Llamó a muchos liberales que lo siguieron, a muchos republicanos y conservadores. Estaba planteada de esa manera la división.

A Uribe Uribe lo nombraron embajador plenipotenciario del gobierno de Reyes en la República de Brasil, Argentina y Chile después de firmar la paz de Neerlandia. Se dedica allí a observar cómo estaba organizado el ejército, la policía, la armada, la aviación, los ferrocarriles, la agricultura, etc. Estudió y escribió sobre temas como la langosta y el café.

En la Conferencia Panamericana, adonde asistió, los organizadores advirtieron que no deberían tocarse temas controversiales, y uno de ellos era el del canal de Panamá. Uribe Uribe había luchado contra la agresión extranjera, era el embajador, y Colombia dio su promesa de no tratar esos temas. ¿Qué hacer?... Uribe Uribe, como revolucionario y patriota, no se quedó callado. Escribió un ensayo y lo tituló Un colombiano, lo imprimió y lo puso a circular por toda la conferencia. Desde el punto de vista de la diplomacia no tocó el tema pero hizo un estudio que causó un impacto extraordinario en toda la opinión pública del sur. Tremenda imaginación para no ser un traidor con sus puntos de vista.

Dice Rodrigo Gallego que el general anuncia la pérdida del canal de Panamá desde antes de ocurrir, y Marroquín responde que no le hagan caso y desvía la atención tildándolo de liberal.

Al respecto, comenta Manuel que en ese momento de la toma del canal, Gabriel Vargas Santos es el comandante supremo. El general Benjamín Herrera está en Panamá y no le preocupa la posibilidad de hacer la paz. Pero Uribe Uribe hace el acuerdo de Neerlandia para llamar la atención sobre la posibilidad de pérdida del canal. Benjamín Herrera puede contar con nueve mil hombres para continuar la guerra y ante la advertencia de que los liberales serán los culpables si se pierde el Canal, decide pactar también la paz en el Wisconsin.

Después del pacto de paz arreció la persecución contra Uribe Uribe. Se le acusó, entre muchas cosas, de conservador, apátrida, colaborador de tiranos, enemigo del pueblo, oportunista, defensor de los monopolios, sostenedor de la dictadura de Reyes, divulgador de secretos de la Comisión de Relaciones Exteriores, socialista, demagogo y predicador de doctrinas corruptoras. Se creó en su entorno un ambiente insoportable. Lo de siempre: el estigma…

 

Uribe Uribe, socialista y estratega político

En 1904 dicta una conferencia y reivindica el socialismo de Estado, diciendo:

“El socialismo que defiendo dista tanto del absolutismo que mata la dignidad humana, como del individualismo que mata la sociedad.”

En esa conferencia combate el librecambio y lo que hoy llamaríamos el neoliberalismo. Dice:

“Ni el papel, para el Estado, de simple espectador ni tampoco la fórmula que convierte al gobierno en único motor político y social, poseedor de todo bien, iniciador exclusivo de todo progreso, cerebro y brazo del país, monopolizador de sus energías. A igual distancia de esas opiniones extrañas hay una transacción que debemos adoptar para las peculiares condiciones de la América. La escuela clásica liberal es hoy apenas un recuerdo histórico…”

Esa conferencia es todo un programa de gobierno de largo alcance, en el cual se inspiran hoy todos los que combaten el terrible flagelo expropiatorio del neoliberalismo.

Posteriormente, luego de su regreso de Suramérica y al perfilarse como el máximo dirigente del Partido Liberal, propone un programa de unidad que consta de cinco puntos fundamentales:

1. Sobreponer a todo trance la patria a los partidos.
2. Conservar y defender la integridad nacional.
3. Sostener sin reservas la paz y la legalidad.
4. Fomentar la instrucción y la educación pública.
5. Acordar una tregua durante la cual se abstuviesen todos de tratar cuestiones políticas y religiosas candentes.

Este fue el llamado para conformar una alianza con el fin de desarrollar su punto de vista político y social. Un sencillo pero significativo programa del Partido Liberal de su época. La alianza propuesta debía realizar el siguiente programa de gobierno, formulado por Uribe Uribe y su cuerpo de consejeros: reforma de las leyes electorales, establecimiento de la educación primaria obligatoria, autonomía de la universidad, adecuación del sistema de gobierno presidencial en lo que se refiere a la formación y mantenimiento del ministerio, autonomía municipal para que sea posible la elección de alcaldes y demás funcionarios por el cabildo de cada distrito, elección de gobernador sobre ternas presentadas por las asambleas, nacionalización del ejército haciendo efectivo el servicio militar obligatorio.

En lo relativo a lo social, adecuación a las costumbres peculiares de Colombia de los principios de la legislación obrera de otros países como: accidentes de trabajo, habitaciones para obreros, cajas de ahorro y amparo a los ancianos desvalidos. Construcción de caminos a la Amazonía colombiana, colonización de su territorio, navegación de sus ríos, recuperación de las porciones usurpadas por el Perú, investigación y planteamiento de medidas adecuadas para combatir el alcoholismo y las enfermedades contagiosas.

 

Uribe Uribe, reformador y pedagogo social

Para Uribe Uribe las reformas económicas nada tienen de misterioso ni de difícil, sólo que son prosaicas, materiales, positivas y hasta vulgares, es decir, muy al alcance del común de la gente. La cuestión económica se reduce en definitiva, según él, a saber cómo se viste el pueblo, cómo se alimenta, cómo se aloja, cómo se mueve, si lleva a las espaldas bultos o si los lleva en carros, trenes, mulas, cómo se cura las enfermedades, si se las cura, qué lee, si lee, cómo se divierte; y en suma, cuánto es su salario y si le alcanza para satisfacer sus necesidades y las de su familia. Desde el punto de vista económico esto es una cosa para él muy elemental.

Desde un punto de vista social son muchos sus aportes. Descanso semanal, reglamento al trabajo de niños y ancianos, seguridad para evitar los accidentes de trabajo. Entre otros aportes propuestos están: La participación en las ganancias de la industria, banco de anticipos para obreros, asistencia médica gratuita para los empleados, distribución equitativa de impuestos, tributación progresiva, aplicación de la carrera administrativa, establecimiento del seguro social, salario mínimo para obreros.

Todo esto dicho y propuesto en 1904 cuando no existía siquiera la clase obrera, ni se había dado la revolución rusa de 1905 y menos la de 1917, ni regía la constitución de Weimar, ni se había hecho la declaración de los derechos humanos, hacen de Uribe Uribe el precursor de los derechos económicos, sociales y culturales y un creador de una doctrina social, como apunta Guillermo Cabanellas.

 

Uribe Uribe, visto por sus contemporáneos, amigos y enemigos

Rafael Uribe Uribe por Ricardo RendónClímaco Soto Borda dice del general Uribe Uribe: “Cuando no convence, entusiasma; cuando se le quiere, se le admira; cuando se le odia, se le teme también.”

Por su parte, dice Luis de Greiff: “Como polemista es candente; como parlamentario, irreductible; como agitador, impetuoso, febril; como guerrero, tenaz; Como ciudadano, intachable. Confía de su fuerza y recela de la ajena. Lucha y labora con fe, con energía, sin tregua, sin desmayos. La prosperidad no le envanece; la adversidad no le arredra. Desdeña la fatiga. Marcha siempre de frente, sin miedo y sin hiel. Triunfador, vence por la hidalguía; vencido, triunfa por la dignidad.”

Tomás Carrasquilla dice de él: “Estorbabas. Ejercías la dictadura en tamaño, que no soportamos los pequeños; la del significado, que no perdonamos los ceros. La virtud ofuscó siempre a los que nunca la tuvimos, y tus virtudes innegables, innumerables, aunque no lleven la oficial marca de fábrica, eran protesta muda y perdurable contra el vicio. Destinado estabas por tu limpieza y magnitud para ser flagelado, para ser escupido”.

Guillermo Valencia (el hombre que se enfrentó a Alfredo Vásquez Cobo como candidato a la presidencia de Colombia, y quien fue padre de Alfredo Vásquez Carrizosa, el héroe de los derechos humanos) dijo: “¿Trabajo rudo? Es él, como labriego, el mejor entre sus camaradas. ¿Batallas? Allá va, rompiendo entre los primeros el mortífero anillo. ¿Sangre? Corre la suya y cojeando como un semidiós de la Hélade, parte desde el campo hasta la metrópoli, con hambre de saber. Estudia y triunfa y continúa la propia epopeya, vencedor o vencido. Combate, perora, escribe, publica folletos, riega hojas, incrimina, emplaza y deshuella. Sus artículos son obuses, tempestades sus polémicas, incendios sus libros. Proclámase emperador, ordena y arrastra, organiza legiones y ¡adelante Bucaramanga, Peralonso, Palonegro, la Ciénaga, Neerlandia! Regresa ya vencido con una altivez que no ostentaron sus propios vencedores.”

Como dice Fernando González en una carta dirigida al señor Enrique Caballero Escovar:

Uribe Uribe por F. A. Cano“El general Rafael Uribe Uribe, tanto en vida espacial como en la que tiene después de su muerte en nosotros, es uno de los pocos dioses que posee el pueblo colombiano.

¿A qué nos incita? ¿Cómo es pedagogo este hombre?

A la castidad. Castidad es vigilancia constante de sí mismo para evitar que la vida sea ensuciada en nosotros, o por nosotros en los demás seres.

Se es casto cuando se ama la vida y en proporción del amor. Y se la ama en cuanto se la conoce.

Así, el general Uribe vivió una vida activa y limpia en su casa paterna, en el hogar que fundó, en todos los caminos colombianos que recorrió bregando por acabar con la opresión.

El primer esfuerzo logrado del general Uribe fue el de la posesión de sí mismo: un niño tardo para aprender, ideaba métodos heroicos para no dormirse mientras estudiaba durante la noche. Así llegó a poseer cada músculo de su cuerpo; éste llegó a ser su instrumento.”

 

Uribe Uribe espera… espera…

Opina Alejandro López, tratadista de hacienda pública y quien fuera jefe de planeación del municipio de Medellín: “Yo puedo esperar y espero. Oídlo bien, jóvenes esforzados que buscáis en el ejemplo un aliento a la vida. El general Uribe Uribe, por su propio esfuerzo ha llegado a ser la primera virtud y la primera voluntad de Colombia, como si Dios le echara ‘para mostrarle al mundo lo que es un hombre’, este ejemplar de hombre tan combatido, espera, espera”.

Sí. ¡Hay ejemplos que incitan a la rebeldía contra la pestilente realidad que nos ahoga! ¡Hay que recuperar la capacidad de indignarse!

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La triple burla contra el pueblo ¿funcionarios que no funcionan?

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Javier Del Valle Monagas Maita - Por razones de tiempo de la familia,  quien hace las compras de las carnes y verduras  en mi casa soy yo. Por lo tanto escribo lo que sigue con conocimiento de causa.  No es desde ahora, desde hace ya más de un año.


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